La Navidad ya está aquí. ¿Cómo salir airoso de las cenas familiares y vivir una verdadera “Noche de paz”? Pese a que esta temporada se caracteriza, en un mundo de fantasía, por ser un tiempo de “paz, amor y armonía”, muchas veces dista mucho de la realidad y evitar las tensiones familiares se convierte en una tarea difícil. Pero no hay que desesperarse, aquí os compartiremos algunos tips para que os puedan ser de gran ayuda y disfrutéis de una comida o cena tranquila y divertida.

Si quieres que los que estén lejos también estén presentes en la mesa navideña aprovecha para crear una felicitación navideña al son de la música y sorpréndeles con un detalle tan emotivo como este. Aunque, si lo preferís también podéis elegirlo como banda sonora de las fiestas y disfrutad de todos los encuentros al mejor ritmo. ¡Tú eliges!

Primos y hermanos reunidos brindando y riendo en la comida navideña

1) Planear con anticipación y priorizar

Algunos dilemas se repiten cada año: ¿en casa de los padres?¿O en la de los suegros? ¿Cena de Nochebuena o comida de Navidad? Una idea útil para evitar confrontaciones es sentarse con la familia y planificar juntos cómo os gustaría pasar las fiestas. Con ello, podemos descartar aquellas ideas que sean más estresantes, como el dinero, el tiempo y la dedicación. Lo importante es que todos con vuestra energía deis forma a vuestra fiesta familiar. De esta manera, la fiesta pasará a ser de todos y no solamente vuestra.

2) Generosidad ante todo

Dómenec Luengo, psicólogo clínico afirma que la Navidad es uno de aquellos hechos ineludibles en los que se exige “saber estar” y para quienes no disfrutan de estas fechas es importante reflexionar sobre el bienestar de nuestros familiares por encima del propio. A veces, el mejor regalo que podemos hacer en estos encuentros es simplemente estar y disfrutar con ellos.

3) Cuidado con las palabras

No importa si sois solo tres en la cena o una gran familia. Lo fundamental es seguir unas reglas básicas para evitar el conflicto:

  • No tratar temas que no se han tratado durante el año o que dieron lugar a enfrentamientos en otros momentos.
  • Centrarse en los rasgos que unen, el nexo de pertenencia, la familia o las anécdotas felices de la infancia, entre otros.
  • Hablar de temas mundanos, como los niños, la salud, la casa o una película. En ningún caso, tocar temas de política, fútbol o dinero, ya que siempre generan desavenencias.
  • Es importante que se mantenga el respeto y la inteligencia emocional. Poner humor en las conversaciones navideñas puede ser un arma de doble filo. Claro que puede distender el ambiente. Sin embargo, hay que ir con cuidado. Se trata de buscar el humor blanco, que no ofenda a nadie, cosa que no siempre es fácil. Las bromas nunca pueden ser a costa de conflictos latentes.

4) Juegos y alegría

¡Busquemos celebrar las fiestas navideñas de forma novedosa y creativa!

  • Podemos proponer que los invitados se vistan de un determinado color o respetando una temática en particular. ¡Hay que ponerle un poco de humor y dinamismo al encuentro!
  • Sugerir jugar al «amigo invisible» y que cada uno lleve un regalo para el otro, así nadie se quedaría sin obsequio.
  • Programar un karaoke en familia con los clásicos de la Navidad. ¿Cómo se ven cantando al unísono el himno de Mariah Carey después de llenar el estómago?

Lo cierto es que no hay recetas mágicas para evitar roces y malos rollos, pero creemos que la clave está en dejarse llevar por la esencia de la Navidad. Es lógico que en cada familia haya desencuentros y malos entendidos porque está compuesta por seres humanos y admitimos errores. Pero eso no quiere decir que no podamos replantearnos hechos y situaciones para volver atrás más unidos que antes.

¿Qué opinas? Vivamos una Navidad como siempre, con sus altos y bajos pero siempre juntos.